Los Late Millennials nacieron Digitales pero quieren ser Analógicos

Late Millennials y la Fotografía Analógica

 

Algo sucede con los millennials en general, y más con los denominados late millennials en particular. Aunque hace tiempo que se suele usar esta etiqueta para englobar a todos aquellos situados entre unas determinadas franjas de edad (y, ya de paso, a cortarlos por el mismo patrón), lo cierto es que existen grandes y fundamentales diferencias entre los nacidos entre 1980 y 1990 y entre 1990 y los 2000. Y es que, en unas últimas décadas de cambios tecnológicos y sociales tan profundos como los vividos, resulta prácticamente imposible condenar a lo homogéneo a generaciones que, a pesar de su proximidad, han vivido realidades muy distintas.

Es cierto que las diferencias no serán tan sangrantes como sí sucedía en la comparativa entre hipsters y yuccies, pero los elementos distintivos existen, y de qué manera. Tan sólo hay que poner como ejemplo a un chico o una chica nacidos en el año 2000 (a lo largo del presente año cumpliría la mayoría de edad): es más que probable que esta persona imaginaria (buyer persona) pero ejemplificada en muchos jóvenes de hoy en día- desconozca por completo para qué sirve un Discman, un disquete o un cassette y para que hablar de un Walkman. Y sin embargo (y éste es un tema que desarrollaré un poco más adelante) no tendría ningún problema en reconocer un vinilo LP o una cámara de fotos instantánea, porque los enrevesados mundos de la mercadotecnia han decidido que estos objetos ya vintage sí deben forman parte de la modernidad.

¿Existe una necesidad de imprimir Fotos Digitales?

Resulta curioso lo diferentes que resultan las infancias de los early millennials y de los late millennials si entramos en la comparativa. Los nacidos en los ochenta vivieron una infancia prácticamente analógica, salpicada de algún que otro escarceo con los PCs de la sala de ordenadores. A medida que fueron creciendo, la tecnología fue abarcando cada vez más y más ámbitos de su vida, hasta que todo explotó con la llegada e instauración de las tan citadas redes sociales, para mí la primera fue el mítico IRC (Internet Relay Chat) y luego me pasé al revolucionario ICQ. Y, aunque a pesar de que para un early millennial resulta algo muy natural invertir parte de su vida entre Instagram y Twitter, lo cierto es que para un late millennial resulta más que probable que no hayan conocido una realidad diferente a ésta.

 

Lo cual, y volviendo al punto anterior, hace que las interacciones de unos y otros con determinadas tecnologías resulten curiosas por la diferencia de las motivaciones. Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en la impresión de fotos digital: hoy en día disponemos de toda una serie de productos que nos permiten tener imágenes realizadas con móviles al momento, como por ejemplo la Instax Share SP 3. A ningún tipo de millennial, sea cual sea su año de nacimiento, le extrañará encontrarse en poder de este tipo de tecnología, aunque también es verdad que su forma de contemplarla no será la misma.

 

Los early millennials crecieron, entre cosas de los 90´s, rodeados de álbumes de fotos. Ya no sólo me refiero a álbumes de bodas, bautizos, primeras comuniocnes y otros eventos clave con una significancia especial, sino también los típicos libros plagados de fotos más o menos favorecidas de las vacaciones, de cuando cumpliste 6 años, de cuando se te cayó el primer diente, de tu primer día de escuela, de fotos de tu madre con peinados raros como en la serie Deutschland 83… Los álbumes formaban parte de la cotidianidad en los hogares, una seña del paso del tiempo y un entretenimiento tan bueno como cualquier otro para pasar algunas tardes de domingo rememorando el pasado. Aunque algunos de esos millennials han arrastrado esas costumbres al presente y siguen imprimiendo por mera tradición, en el caso de los late millennials no existen trazas de ese pasado repleto de álbumes y de visitas a las tiendas de revelado y existe ahí un vacío existencial que algunos deciden llenar con color y aroma a foto impresa.

 

 

Los Late Millennials Imprimen sus Fotos Digitales

Es aquí donde llega el dato curioso: ¡los late millennials imprimen! Eso sí, sus motivaciones para hacerlo son muy distintas a las de la generación anterior: tras un período “tierra de nadie” en el que parecía que imprimir fotos estaba fuera de moda, ha surgido una especie de contracultura que se rebela en contra de este modo de hacer. ¿Y cuál es la idea tras esta actitud? Algo que forma parte intrínseca de estas últimas generaciones, más en la tónica de la nueva generación Z que de los millennials: el afán por capturar el momento. Hay que entender que para un late millennial, ver una fotografía impresa resulta algo casi exótico, muy diferente de la naturalidad con la que nuestros padres imprimían y revelaban imágenes constantemente. Eso, sumado por una inquietud por darle tangibilidad a los momentos y a la escasa duración de los smartphones (la obsolescencia programada favorece la impresión fotográfica) hacen que la impresión esté reviviendo en los últimos años. Quieren pasar del mundo RGB al CMYK aunque sea por un momento.

 

Sergio Larrain el fotografo chileno más famoso de la historia, miembo de Magnun Photos, le he puesto porque se lo merece.

 

 

Hoy en día nadie quiere ver sus recuerdos perdidos en la nube digital o de forma exclusiva en las pantallas, y si añadimos esto a los últimos coletazos de tradición fotográfica… tenemos, probablemente, una de las mayores épocas doradas de la impresión digital. Puede que no sea como antes, y que los procesos sean mucho más rápidos y con accesorios que tengamos a nuestro alcance (como las impresoras antes mencionadas) pero por lo visto a la fotografía aún le queda mucha vida impresa.

 

 

 

Coescrito por Noemí Escribano y Max

 

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